Una especie en vías de no extinción

Los emo son una especie en vías de desarrollo. El día que las planchas de pelo y la laca desaparezcan de la tierra (ya que son bienes escasos, como el agua o la cerveza), o aquel día en que Monesvol descienda con sus albondiguíceos tentáculos a la nuestro mundo, los emo dejarán de existir.

¿Cómo es fáctible tan efímera existencia? Según algunas fuentes sin confirmar, los emo nacieron el día que el humo y el aire hicieron el amor. Pero el único humo que aspiraban estas fuentes no era precisamente vapor. Otros dicen que esta raza proviene del día que se casaron un heavy y un travesti, naciendo de ellos dos hijos: los emo, y los metrosexuales, pero ese es otro tema.

Otro punto a tener en cuenta es el hecho de que siempre amenazan con cortarse, pero hasta la fecha, no se ha dado la circunstancia de ninguno que se haya atrevido. Sólo se registra un caso documentado, y tras arduas investigaciones se llegó a la conclusión de que la cuchilla, indignada ante tantas amenazas, saltó contra el emo, seccionándole una arteria y provocándole la muerte.

¿Es verdad que poseen ecolocalización, igual que los murciélagos? Es cierto. Según recientes investigaciones de la NASA, estos especímenes han desarrollado la habilidad de orientarse sin usar la visión, en parte debido a que el pelo les cubre ambos ojos.

La especie emo es, a falta de enemigos naturales, una puta plaga que acabará con todos nosotros...


¡Vamos a morir todos!

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